Saltar al contenido
Internautas21

Instalar un proyector, algo más complejo de lo que pensabas.

2012-10-30

 

 

Ya está, te has decidido. Extendiste un poco tu presupuesto original, pero valió el esfuerzo pues ha sido a cambio de un proyector HD, con muy buena luminosidad, de una marca conocida y recomendada por el vendedor. ¿O aún tienes dudas y quieres saber cuáles son las claves para determinar la mejor elección? Si es así puedes coger ideas en el siguiente artículo de regalos-navidad.net.


Una vez tengas tu proyector en tus manos estaremos de acuerdo en que lo central está. Ya tienes lo que te habías propuesto. Pero como todo en la vida, me temo que ahora falta un paso de suma importancia: el proceso de instalación.

Aunque por muchos es tomado como un simple trámite, el proceso de instalar un proyector deberá siempre ser realizado con cuidada precisión, si es que no se quiere dilapidar toda esa calidad de imagen por la que se pagó. Y en esto cuadra la diferencia entre el “más o menos bien”, y el “perfecto”. Supongo que quieres lo último.

 Conocer las especificaciones

Recomendación primera, antes de empezar con el taladro ni con nada que se le parezca: siéntate un buen rato en un lugar que nadie te moleste, y lee a fondo el manual del equipo que vas a instalar. Ten al lado papel y lápiz para realizar tus anotaciones y tus croquis. Y prepara también una cinta métrica porque la vas a usar.

Ahí en el manual encontrarás seguramente un dato que te resultará fundamental: la distancia de tiro, que no es otra cosa que la distancia que deberá haber entre el proyector y la pantalla. Oye: éste es un dato fundamental a tener en cuenta para el proceso de instalar un proyector. Deberás respetarlo.

Está bien, últimamente los proyectores vienen con la funcionalidad del zoom a través de la lente, de modo tal que puedes acercar o alejar la imagen hasta que coincida con la pantalla. La recomendación será entonces colocar el proyector a una distancia en la cual su punto medio de zoom complete perfectamente toda la pantalla.

 Imagen pura

Otra cuestión a tener en cuenta es la inclinación del proyector en comparación al centro de la pantalla. Una excesiva inclinación (superior a los 10°) provocará una deformidad en la imagen final, que en lugar de ser rectangular tendrá una forma parecida a un trapecio.

Si bien los proyectores suelen contar con mecanismos correctores de esta deformación, la resultante es siempre una pérdida en la calidad, ya que lo que en realidad hace es emitir una imagen original con una deformidad inversa a la que se quiere corregir para que el resultado sea neutro. Pues bien, neutro no es. Hay merma de píxeles y los ojos más avezados podrían detectarlo.

 Techo o mueble

Le seguirá entonces la fijación del proyector en el techo. Seguramente se puede apelar a algún herrero, pero siempre lo ideal será adquirir un soporte específico para proyectores, ya que nos permiten realizar ajustes milimétricos una vez instalado, y a la vez nos aportan mayor seguridad y mejor fijación, en la mayoría de los casos.

Como alternativa a las fijaciones al techo está también la posibilidad de instalar el proyector sobre un mueble donde se encuentran los aparatos de audio/video/informática/consolas que emitirán la señal. Esto tiene sus ventajas y sus desventajas.

Entre las primeras, facilita enormemente la cuestión del “cablerío”, ya que unifica en sólo un sector todas las conexiones y no habrá que realizar tendidos de líneas de audio/video por un cable canal hasta el “lejano” proyector en el techo.

Por el lado de las contras, aparece el hecho de que al no estar sobreelevado el proyector, cualquier persona que atraviese la sala en medio de la proyección generará molestas sombras.

Pues bien, manos a la obra. No olvides consultar tu manual porque ahí están los datos específicos que te indicarán cómo obtener la mejor imagen posible de tu flamante proyector.

 

Instalar un proyector, algo más complejo de lo que pensabas.
Califica este artículo 😉