¿Sabías lo que causa a tu cuerpo comer muchas papas fritas?

2021-02-17

Las papas fritas son uno de los snacks favoritos de todo el mundo. Sin embargo, ¿qué tan saludables son? Veamos qué es lo que pasa al comerlas.

Las conocemos de infinidad de maneras. Algunos prefieren las que vienen en paquetes, mientras que otros las eligen caseras. Algunos quieren que tengan cáscaras, mientras que otros las eligen sin ella. Puedes optar por un punto más tierno, pero también por uno más crujiente. Puedes hacerlas en casa o comerlas en un restaurante. Con aderezo, sin aderezo. Con cheddar, sin cheddar. ¡Infinidad de opciones!

Lo cierto es que las papas fritas están presentes en infinidad de menús. Tanto si quieres comer algo y aparecen para acompañar tu alimento como si eres de esos que salen a tomar una cerveza y deciden “picar” un plato grande con ellas, lo cierto es que no es tan saludable como parece… aunque comerlas da placer.

Índice

    El funcionamiento de las papas fritas

    Justamente, las papas fritas nacen como el amor: en nuestras papilas gustativas surgen las señales que van al cerebro que permiten activar su sistema de recompensa, el cual se encuentra muy asociado con la producción de dopamina y las distintas sensaciones de bienestar.

    papas fritas

    Es como una especie de adicción a las drogas, pues estimulan este sistema. Es lo que ocurre con, justamente, los estupefacientes, la actividad sexual, las gaseosas o las comidas dulces, pero también estos alimentos fritos. La explicación es simple: el aporte calórico que aportan estas comidas es mayor, por lo que el placer también lo es… aunque el organismo no lo soporte.

    En algún momento de la historia, como especie, teníamos que conseguir comida para sobrevivir. Por lo tanto, comer algo grasoso significaba una especie de señal de satisfacción, porque implicaba que habíamos obtenido energía suficiente de los alimentos. Por eso, existen alimentos que tienen grasa de forma natural, pero en otros se añade para darle “más gusto”, como a las papas fritas.

    Cabe destacar que en una papa frita sin duda hay muchas calorías, muchas grasas, pero también también se la debe hacer bien. Justamente, las papas están compuestas por almidón, un tipo de carbohidrato, que hace que no sea satisfactorio comer papas crudas. En cambio, cuando se calienta su estructura se vuelve más flexible, lo que las vuelve más apetitosas.

    La papa frita perfecta

    Por eso, es recomendable freírlas dos o tres veces: primero a una temperatura media (unos 160 °C), pero luego, cuando ya estén suaves, se puede subir la temperatura (a unos 180°C), para lograr el exterior crujiente de las papas. Sin embargo, no siempre obtener papas fritas perfectas será bueno.

    Al freír las papas fritas se absorbe parte de la grasa con la que los cocinamos. Por eso, se contienen muchas calorías que vienen del propio almidón y del aceite, que podría formar grasa en las arterias. Por eso, justamente la grasa nos resulta tan satisfactoria. Sin embargo, ya sabemos que hay que cuidarnos con este tipo de alimentación para no sufrir ningún tipo de problemas o inconvenientes.

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